Como cada martes y jueves, hacia las siete de la tarde, acudí
a entrenar con gente de los distintos equipos que integran la liga de fútbol
sala de mi pueblo. Pero ese día encontramos la puerta de las pistas cerrada con
cadena y candado. Despreocupadamente, saltamos la valla, como toda la vida
hemos hecho cada vez que encontrábamos las pistas cerradas. A los cinco minutos
de haber empezado a jugar, un policía se asomó a la ventana de la “Casa de
ferro”, y nos instó a abandonar las instalaciones. Discutimos un rato y el
policía bajó acompañado por una colega suya. El argumento era que “Si está
cerrado no podéis entrar”. Les respondíamos que lo tenían fácil: “Ché, abrid la
puerta y se acabó el problema”.
Entonces apareció el Coordinador de deportes, un tipo todavía
joven, de entre 35 y 40, pero repelente. Perdimos una valiosa media hora de luz
solar discutiendo a la entrada de las pistas. Resultó que nadie podía usar ese
día las instalaciones porque “estoy de huelga”. Sí, amigos, era el 29 de marzo de
2012, huelga general. El coordinador estaba de huelga, lo cual significaba que
nadie, en un pueblo de casi 8.000 habitantes, podía practicar deporte.
-Por mucho que quieras comprar en domingo, no vas al
Mercadona y entras a la fuerza si está cerrado- nos decía con toda su
desfachatez.
-El Mercadona es una empresa privada, Pau. En cambio, las
instalaciones polideportivas son de todos, se construyeron con dinero público.
No tienes ningún derecho a cerrarlas cuando te colore.
Terminamos yendo en coches y motos a uno de esos pueblos
próximos que no llegan a mil habitantes, y donde las pistas no se cierran
nunca, quizá porque no tienen puerta. Fuimos niños en los 80 y adolescentes en
los 90, y nunca nos echaron encima a la policía por haber saltado la valla para
jugar a futbito. ¿Tanto ha crecido Muro y tanto ha cambiado España para que
todo se vuelva tan antinatural? ¿Para que el crimen sea usar unas pistas que
están muriéndose de risa?
En esas discusiones no te vienen a la mente todos los
argumentos que después quisieras haber usado, y también hay cosas que,
sencillamente, no vas a decir, porque tus interlocutores no sabrían de qué
hablas. Me venía a la mente un párrafo escrito hace casi un siglo, y la
sensación de que, en algunas cosas, el mundo no evoluciona.
“construyen un parque de diversiones infantiles con el fin de
convencerse de que son filántropos y luego imponen tantas regulaciones para su
disfrute que ningún niño disfrutará allí como en la calle. Hacen cuanto pueden
para impedir que los teatros y lugares de recreo estén abiertos los domingos,
porque es el día en que de verdad se pueden utilizar.”
(Bertrand Russell – Gente bien, 1931)
Y la de veces que he visto las pistas de Muro cerradas en tardes de domingo.
Música: "The bull" (Mike Theodore Orchestra, 1977)
Algún día he de asistir a uno de estos eventos.
Nuestro pub mítico de Alcoi, el Hobby, cerró hace tres años, debido a la crisis. En su mejor época, allá por el primer lustro del nuevo siglo, algunos viernes llegaban batoieros, despejaban de vidrios el suelo junto a la cabina del Dj, y se ponían a bailar break dance (B-boying), entre un círculo de gente. Era el tipo de frikadas totalmente espontáneas, no preparadas, que tenían lugar en el Hobby cada noche. A cada uno le daba por hacer sus propias chorradas. Yo solía levantar por sorpresa a mis amigos a la giganta. Llegaba por detrás y, cuando se daban cuenta, estaban sentados a un metro setenta de altura. Lo tenía tan práctico que ni empleaba las manos. A veces no les bajaba en más de cinco minutos. Les iba llevando de un lado a otro. Me quedaba charlando tan normal con alguien, llevando una persona por sombrero. Uno de ellos, ya aburrido, decidió apoyar los pies en el posavasos de la pared y saltar. Menos mal que era temprano y no encontró vidrios en el suelo. Te podías encontrar gente sentada jugando a cartas junto a la puerta, o tipos con los taburetes en la cabeza, simulando una pelea de ciervos. Un tío, de día empleado de banca, solía agarrarse a una rendija del extractor de humos, en un desnivel del techo, y quedarse colgando cabeza abajo a lo Spiderman. Kusturica hubiese aprovechado anécdotas de ese lugar.
La gente que llevaba el pub llegó a hacer fotos de todos los habituales parroquianos durante varias noches, y forraron las barras con las mejores fotos. Al ser el único pub musicalmente alternativo de la zona, el ambiente resultaba más abierto que en otros locales. Nos sentíamos parte de una minoría con gustos no convencionales, sobretodo en música. Decíamos que el Hobby era nuestra segunda familia. Era muy raro que hubiese allí alguna pelea o te robasen la chaqueta. Sólo podía suceder en noches señaladas como Nochebuena o el Medio año de Fiestas, cuando había muchos no habituales. El resto del año podías dejar tus cosas en cualquier parte del pub y olvidarlas toda la noche.
Me encantaba observar las acrobacias de l@s B-boys y B-girls en primera fila. Todavía tengo en el alma la mirada de cierta chica desde enfrente, al otro lado del círculo, mientras seguíamos con nuestros cuerpos el compás de la música.
Encuentra las siete posesiones demoníacas.
Un pequeño extracto de lo que éramos la fauna del Hobby en 2002.
.....................
Tras
varios visionados, y sin ser para nada un entendido en la materia, la impresión que me da
es que Cloud no tenía posibilidad de ganar. Lilou es más bajito, lo que le
confiere un mejor centro de gravedad para realizar ese tipo de acrobacias que
rozan lo imposible. ....................
Colomer en el albergue de Pasai Donibane, al atardecer.
Cuando más
he disfrutado llevando una vida ordenada sin considerarlo algo contrario al hedonismo
fue durante el Camino.
Cada día
me levantaba con los primeros, allá a las 06:15. Recogía mis cosas en silencio,
tratando de no despertar a nadie, las sacaba a la entrada del albergue,
desayunaba allí un plátano o una zanahoria, junto a otros, entraba para despertar
a Colomer hacia las 06:30, comprobaba bien que no había dejado nada mío por
allí, y hacia las siete en punto arrancábamos un grupo de unos veinte “peregrinos”.
Recorríamos
la etapa antes de la hora de comer, llegando al destino entre la una y las tres
del mediodía. Comíamos de menú en algún bar, con vino y casera. De este modo,
siempre encontrábamos sitio en el siguiente albergue, y disponíamos de toda la
tarde para lavar y tender la ropa, defecar, ducharnos, visitar los rincones
interesantes del lugar, nadar en la playa, o emborracharnos si el pueblo estaba
en fiestas, algo que sucedía muy a menudo, pues el verano en la cornisa
cantábrica es corto.
Saliendo de Pobeña. Colomer consiguió llegar a Castro, pese al esguince de tobillo que arrastraba. Por ello, en las dos últimas horas de cada etapa, nos quedábamos siempre rezagados respecto al "pelotón".
Me lavaba
los dientes un par de veces diarias, cosa que a veces en casa me da pereza,
pero allí me apetecía. Es igual que cuando no eres capaz de estudiar en la
soledad de tu casa, pero sí en una biblioteca llena de gente, donde no quieres
ser, ni parecer, el más irresponsable. Cada tarde buscaba una frutería y compraba
algo, especialmente para desayunar algo sano el día siguiente.
El tiempo
parecía pasar muy despacio, pues cada día estaba repleto de distintas
situaciones agradables que recordar. Lugares pintorescos, charlas espontáneas
con gente hasta entonces desconocida o poco conocida, anécdotas, pequeñas
aventurillas, fiestas, ligeros percances que in situ parecieron dramáticos…
La primera mañana, en Hondarribia, nos equivocamos de montaña. Atravesamos toda la parte de playa hasta el final, y por allí subimos. Nos costó luego varias horas encontrar un camino que llegase al santuario de Guadalupe, adonde llegamos a la una y media del mediodía. Debimos haber perdido unas cuatro horas. En la foto estoy desesperado. Son las tres de la tarde, y todavía no hemos perdido de vista Irún, donde nos habíamos apeado del autobús a las 07:30. Lo peor es que al llegar había notado que las zapatillas nuevas no me entraban bien. Eran de mi talla, pero la punta me apretaba demasiado. Quizá no lo había notado antes porque no llevaba una mochila cargada. Así que empecé la etapa con unas zapatillas de futbito cuya suela era como papel de fumar. Ese día dormimos en Pasaia, y al segundo día, ya en Donostia-San Sebastián, pude comprar otras zapatillas. Pero ya no me iba a librar de las ampollas.
Recordabas
sucesos acontecidos dos o tres días atrás como si hubiesen transcurrido varias
semanas, con gente entonces nueva, y que ahora eran grandes colegas, al lado de
los cuales habías hecho decenas de kilómetros y conversaciones de toda clase.
Parte del grupo más madrugador, que solía empezar a caminar a las siete de la mañana. Si no recuerdo mal, estamos en Larrabetzu, tras almorzar sabrosos pintxos allí mismo.
Recuerdo
salir de Zarautz por el paseo entre mar y carretera, en dirección a Getaria,
empezando a rayar el alba, y detenernos a mirar atrás, hacia las diversas
cadenas montañosas cuyos extremos se hundían en las aguas, y reconocer apenas,
forzando la vista, sobre el más lejano de aquellos montes, la torreta del
Igeldo, y pensar, “Sólo hace 24 horas estábamos subiendo la otra parte de esa
remota montaña, saliendo de Donostia-San Sebastián, y todavía no habíamos
entablado relación con nadie, y ahora mismo ya es como si a algunos los
conociésemos de hace mucho. Recorrimos distintas partes de la ruta junto a
distintas personas, y nada más entrar al pueblo, nos sentamos en un parque
junto a la iglesia y presenciamos una boda vasca, y por primera vez he nadado
en el Cantábrico, y anoche, al volver del bar donde cenamos, con vino en las
venas, encontramos de nuevo a gran parte de los compañeros de ruta en el jardín
del albergue, alrededor de uno que tocaba la guitarra y cantaba de categoría, y
vivimos un ambiente festivo que tratamos de alargar todo lo posible”.
Entre Pobeña y Castro, el noveno día. Debido a la mala situación del tobillo de Colomer, cogimos un atajo, siguiendo la poco transitada carretera rural junto al mar. Esto es un túnel entre Mioño y Castro, por la antigua vía del tren.
Minutos
antes, al abandonar el albergue todavía bajo las estrellas, nos habían llegado
insultos por parte de exaltados y reposantes turistas jóvenes, desde altos
balcones de apartamentos. Nos acusaban de ser tontos católicos, aunque creo que
ninguno de nosotros lo era. Hacíamos el Camino por deporte, por ver múltiples
paisajes, por viajar barato, por conocer gente, por cualquier motivo no religioso. Apenas había
dormido por culpa del silbido de mosquitos y el ronquido de algún peregrino, pero
me sentía lleno de energía.
Al subir a la montaña tras haber salido de Gernika, nos vimos envueltos en una hermosa niebla matinal.
Algunas
noches, cuando nos hallábamos en una localidad que celebraba sus fiestas, los
encargados del albergue nos permitían volver a las 24:30 en lugar de la hora
habitual de cierre, que eran las 22:00. Regresábamos tocadillos de bastante
vino y algo más, y me costaba dormirme. Y de madrugada, al sonarme el
despertador del móvil a las 06:15, me levantaba de un salto con toda la ilusión
del mundo, como si hubiese dormido nueve horas.
La
desesperación me partía el alma cuando me vi regresando en autobús desde Castro
Urdiales hacia Bilbao, donde por la noche debíamos coger otro autobús hacia
Valencia. Eran las once de la mañana, el único día que nos habíamos permitido
dormir hasta tarde. Lo que más deseaba del mundo era seguir con aquella rutina
de una etapa por día. Era increíble la cantidad de lugares y personas que
habíamos conocido bastante bien durante nueve días. Unos doscientos kilómetros
recorridos. Por mi memoria desfilaban imágenes y sensaciones diversas, todas
encantadoras. Sentía que mi estilo de vida ideal era ese. Una etapa por día,
durante meses. Hubiera llegado a Fisterra y empalmado con cualquier otro camino
imaginable, en cualquier parte del mundo. Dicen que hay uno similar en Japón, y
también se puede ir sobre la Muralla china…
El décimo día volvimos a Bilbao por la mañana, con idea de pasar por allí el día hasta las 22:30, hora de salida de nuestro Bilmanbus en dirección a Valencia. Sin esperarlo, nos encontramos que era el primer día del Aste Nagusia, un fiestorro brutal por el casco viejo.
Quien pase por Donostia-San Sebastián, y quiera probar a recorrer algún tramo del Camino: Entre Pasajes y Donostia hay una preciosa senda que transcurre por la montaña con el mar al lado, y puede durar un par de horas, aproximadamente. Si pasáis por allí, no perdáis la ocasión de hacer un rato de senderismo ligero.
La senda que va desde Pasajes hacia Donostia, por el monte Ulía.
Abajo, el final de este mismo tramo. Llegando a Donostia.
El sadismo del pobre hacia el toro justifica el sadismo del
rico esclavista hacia el pobre.
Hacer que la gente disfrute viendo torturar y humillar a
un animal es maleducar a la sociedad, que se acostumbra a cualquier
crueldad que los políticos quieran normalizar, como demuestra la tradición de
los gladiadores durante el imperio romano, o las actuales ablaciones de
clítoris en países africanos.
El mismo desdén que los espectadores muestran hacia el
sufrimiento del toro lo sienten muchos políticos hacia el sufrimiento de las
mayorías desfavorecidas. Al menos, eso es lo que se ve aquí en España,
actualmente.
Los ricos suelen ser más conscientes que los pobres de
pertenecer a distintas especies animales. Y el maltrato que los pobres vean
natural dispensar a un toro justifica su propia vocación esclavista y sádica,
porque su especie es superior a la del pobre.
Jaleando al torero, la multitud consiente en ser explotada
por una fuerza superior. Ya sea laboral o sexualmente, o de cualquier otro
modo.
Todos pertenecemos al reino animal. O dejamos de chulear,
torturar y humillar a otros seres vivos para generar espectáculo, o no podremos
lícitamente exigir un trato digno para nosotros mismos.
Así es la ley de la selva.
No debemos aceptar la institución de la tortura-espectáculo
como “fiesta nacional”.
................
Según la tele, hoy hubo muchos manifestantes en contra de la tradicional lanzada de Tordesillas, esa exhibición de crueldad que llaman el Toro de la Vega. Se ve que cada año va más gente a protestar. Una chica de las que protestaban ha resultado herida por pedrada en la cara.
"New blues", perteneciente al discazo "The extremist" de Joe Satriani, 1992. Un tema muy nocturno, blues sobre una compleja base de tapping. La portada ocre humeante del disco siempre me ha recordado al cuadro de Delacroix "La libertad guiando al pueblo", y su música me traslada sensaciones de energía revolucionaria.
No entiendo gran cosa, pero lograr una escala melódica de armónicos naturales que te sirva como fondo base del tema me parece muy meritorio, teniendo en cuenta que el orden situacional de esa clase de notas en el mástil es completamente distinto al de las notas normales. Me refiero a lo que se escucha sobretodo al comienzo y al final de "Why".
Diría que ésta es la misma versión del "Invierno" de Vivaldi que tengo en CD; la dirigida por Rinaldo Alessandrini.
18 años
después de dejar el instituto, hoy vuelvo a clase.
El 2 de
septiembre hice la prueba de nivel de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas
de Alcoy. Me asignaron 1º de B2, el quinto de los ocho cursos posibles.
Tuve la
suerte inmensa de que todavía quedasen plazas en ese curso a la hora de
matricularme. Aunque no ha podido ser en lunes y miércoles, como yo quería. Me
toca martes y jueves, de 19:30 a 21:10, lo cual me impide seguir por esta
temporada con los entrenamientos colectivos de futbito. Habré de entrenarme en
solitario. Si encuentro trabajo será complicado entrenar en invierno, pues hay
pocas horas de luz natural.
Pero sólo es
una temporada. Ahora ya he metido la cabeza en la EOI. Para el curso siguiente
podré escoger los días de clase. Y si todo va bien, si me lo curro, en menos de
dos años tendré el B2.
En lo que
va de año me he puesto bastante en forma, y durante el verano he salido poco de
fiesta. Estoy decidido a cuidar mejor el cuerpo esta temporada, y meter más
goles. Voy a comer más verduras. El día 4 de octubre empieza la liga.
Como cada año, se acerca el túnel del invierno, y esta vez he de salir mejorado. Quizá un poquito más joven.
Tramo (entre L'Orxa y Villalonga) de la antigua vía férrea que unía Gandía y Alcoy.
En el
aspecto positivo, la muerte es una de las pocas cosas que pueden efectuarse
estando cómodamente tumbado (Woody Allen – Cuentos sin plumas)
En 1982, a un hombre se le
ocurrió, con tal de cumplir su sueño de volar, atar 42 globos de helio a una silla. Llevaba
consigo una escopeta para poder descender disparando a algunos globos. En
cuanto soltó amarras, la silla se elevó rápidamente hasta una altitud de unos 5 kilómetros. Al cabo
de hora y media consiguió llegar casi al suelo. Quedó colgando de unos cables
eléctricos, y la policía logró finalmente bajarle de allí. Le cayó una
multa enorme por violación del espacio aéreo restringido, lo cual le dejó en la
ruina, ya que había llevado a cabo su aventura en las proximidades de un
aeropuerto.
Imaginad
ser alguno de los pasajeros de aviones que, al mirar por los ventanucos,
viesen, entre las monótonas nubes, a un tipo cómodamente sentado en una silla
con globos, y con una escopeta entre manos.
Llevo todo
el finde partiéndome de risa cada vez que evoco esa imagen.
El tipo se
ganó una mención honorífica del premio Darwin.
Se trata
de un premio irónico, simbólico, y anual desde 1985. No se entrega, pues el
vencedor suele estar muerto. Se lo selecciona entre los casos más cómicos y
originales de muerte o auto-castración a lo tonto. Todos los casos son
verídicos. El sentido del premio es “este individuo ya no se podrá reproducir,
con lo cual, la selección natural ha quedado confirmada. La humanidad ha mejorado genéticamente con su defunción”.
También
hay menciones honoríficas para gente ni muerta ni castrada, cuya peripecia haya
sido extraordinariamente meritoria. Como atar globos de helio a una silla para
volar llevando una escopeta.
Worst things happen at sea,
you know?
(Monty Python - La vida de Brian, 1978)
Algunos de
los ganadores del Darwin:
Un hombre
que intentó atracar una tienda de armas, muriendo por 23 disparos de siete
tipos de pistola distintos. Según otra versión, lo de las siete pistolas es
exagerado, fueron dos. Aunque me dio más risa la versión exagerada, obviamente.
Otro tío saltó
de un avión para filmar a los paracaidistas, pero olvidó ponerse su paracaídas.
El que
murió aplastado por una máquina de Coca-cola, al intentar sacar un refresco
gratis, cuando llevaba en el bolsillo 28 dólares, ganó el Darwin de 1995.
Un abogado
de Toronto intentó demostrar a los becarios la impecable construcción del
edificio en que trabajaba. Convencido de que las ventanas eran irrompibles, se
lanzó contra una de ellas, rompiéndola y cayendo 24 pisos.
Dos
universitarios de Houston depositaron monedas sobre la vía para ver cómo el
tren las aplastaba. Esperaron a cierta distancia, sobre otra vía, siendo aplastados
por el tren que venía en dirección contraria.
Un
paciente de hospital que se mató al intentar fumar llevando puesta una máscara
de oxígeno, lo que provocó una explosión, pues se le había aplicado una pomada inflamable.
Un ruso de
28 años murió de un infarto tras la ingesta de varias pastillas de viagra para
aguantar la maratón de 12 horas de sexo que le habían propuesto dos amigas.
Un ruso
borracho que se picó con los amigos a ver quién era más hombre. Como uno de
ellos se cortó un dedo del pie, él cogió la sierra mecánica y se decapitó.
El tipo
que enganchó un cohete de combustible sólido al techo de su coche, llegando a
coger una velocidad de 560 km/hora y estrellándose, al cabo de 5
km, en la pared de un acantilado. La patrulla de policía
que lo encontró creyó inicialmente que se trataba de un accidente de avioneta.
Los restos estaban derretidos, había marcas de frenazos en la carretera (el
tipo intentó aminorar pisando el pedal de freno), y apenas quedaban del cuerpo
pequeños fragmentos de hueso y uña.
He de
añadir el caso que vi por la tele hace años, en un “Callejeros viajeros” de San
Petersburgo. Sobre la congelada superficie del río Neva, un viejo barbudo se
hallaba sentado en un cubo, pescando por un agujero en medio del hielo, con una
especie de caña de pescar casera. Cuando los reporteros del programa le
entrevistaron, contó que en varias ocasiones, absorto en su actividad, había
quedado atrapado por el deshielo, flotando sobre un pedazo a la deriva, y
siendo siempre rescatado por algún barco. “Incluso, en una ocasión, el pedazo de hielo
flotante me llevó a alta mar”.
La voz de Plant, en 1994, ya tenía poco que ver con la que había sido en 1973, cuando grabaron el quinto disco de Led Zeppelin, Houses of the holy, pero Jimmy Page seguía tocando como pocos. Quizá el más grande de los guitarristas que quedan con vida, tras los decesos de Jimi Hendrix y Paco de Lucía.
This is
the springtime of my loving - the second season I am to know
You are the sunlight in my growing - so little warmth I've felt before.
It isn't hard to feel me glowing - I watched the fire that grew so low.
It is the summer of my smiles - flee from me Keepers of the Gloom.
Speak to me only with your eyes. It is to you I give this tune.
Ain't so hard to recognize - These things are clear to all from
time to time.
Talk Talk - I've felt the coldness of my winter
I never thought it would ever go. I cursed the gloom that set upon us...
But I know that I love you so
These are the seasons of emotion and like the winds they rise and fall
This is the wonder of devotion - I see the torch we all must hold.
This is the mystery of the quotient - Upon us all a little rain must fall.
El día que
suba a casa por el ascensor, habré dejado de ser joven
(y en mi
escalera viven viejos de diez años).
Algunas
veces vuelvo de Alcoi caminando (13 o 14 km), tras una noche de fiesta, y subo, como
siempre, por las escaleras, cinco pisos. Me digo que es para mantenerme en
forma y ayudar a quemar todo el alcohol. Al día siguiente veo, como de
costumbre, a los niños del primero o del segundo piso esperando el ascensor, y me
parece incomprensible.
Y no es
culpa suya. En mi infancia, la sociedad nos proporcionaba escaleras y Barrio
Sésamo. Hoy les ofrece ascensores y Tele 5.
Mejor disco:
Abbey
Road (Beatles, 1969) y Electric
ladyland (Hendrix, 1968)
Mayor
temazo: Here comes the sun (Beatles, 1969)
Mejores
grupos:
1º: The Beatles
2º: Jimi Hendrix
3º: Simon & Garfunkel
Los '70
Mejor disco: Houses of the holy (Led Zeppelin, 1973) y Dark side of the moon (Pink Floyd, 1973)
Mayor
temazo: Stairway to heaven (Led Zeppelin, 1971)
Mejores
grupos:
1º: Led Zeppelin
2º: Pink Floyd
3º: Thin Lizzy,
Deep Purple o Santana
Los '80
Mejor disco:
Seventh son of a seventh son (Iron Maiden, 1988) y Master of puppets (Metallica, 1986)
Mayor
temazo: One (Metallica, 1988)
Mejores
grupos:
1º:
Metallica
2º: Iron
Maiden
3º: Pixies
o U2
Los '90
Mejor disco:
Dookie (Green Day, 1994), Ok computer (Radiohead,
1997), Blood sugar sex magik (Red Hot Chili Peppers, 1991), Use your illusion II (Guns n'Roses, 1991), Parachutes (Coldplay, 1998), Nevermind (Nirvana, 1991), Californication (Red Hot Chili Peppers, 1999) y Deltoya (Extremoduro, 1992)
Mayor
temazo: November rain (Guns N’Roses, 1991)
Mejores
grupos:
1º: Red Hot Chili Peppers
2º: Radiohead
3º: Guns n’Roses, Green Day, Smashing Pumpkins,
Nirvana, Extremoduro, Deftones, Incubus o Pearl Jam
Los 2000:
Mejor
disco: Room on fire (The Strokes, 2003), Origin of symmetry (Muse, 2001) y In rainbows (Radiohead, 2007).
Mayor
temazo: New born (Muse, 2001)
Mejores grupos:
1º: The
Strokes
2º: Muse
3º: Red Hot Chili Peppers, Radiohead, The New
Mastersounds
Los 2010:
No me parece que destaque nadie, por ahora. Y ni de coña Tame Impala. Tiendo a ser muy negativo respecto a ellos. Por lo que sea, me aburren. El sonido es espectacular, pero las melodías son repetitivas. Siento el vacío compositivo bajo esas capas de sonoridad. Estoy convencido de que nunca llegarán a ser uno de los grupos más grandes. Se ve, por ejemplo, en cómo terminan el single "Feels like we only go backwards", con minuto y medio de estribillo, sin variar nada. Una gran banda no puede ser tan monótona. Me gusta "Jeremy's storm". No es mala banda, simplemente veo tremendamente exagerado que se les suela comparar con The Beatles y Led Zeppelin.
Quizá las grandes nuevas bandas de la década actual todavía no han saltado a la fama, y quizá las más grandes sigan siendo las que ya lo fueron en décadas anteriores.
El problemilla a estas alturas de la entrada es: ¿Dónde está el límite entre lo que considero rock/pop y lo que no? Hay un discazo que acaba de salir en 2014: "New ammo" de Karl Denson's Tiny Universe, que estoy seguro de que encantará por igual a fans del metal, del indie o del funk.
...........................
Pienso que las décadas más competidas y espectaculares han sido las de los '60, '70 y '90. Mi podio histórico tendría un empate entre The Beatles y Led Zeppelin por el primer puesto, y otro empate entre Jimi Hendrix y Red Hot Chili Peppers por el tercero. Y un tercer empate, por el quinto puesto, entre Metallica y Radiohead.
Dookie, mi disco predilecto de los '90, mi adolescencia. Supongo que el disco más innovador de la década fue "Ok computer" de Radiohead, pero Dookie se me pega mil veces más y no lo aburriré nunca.
El primer libro publicado de Éncar Reig Oltra ha sido el poemario “Llibre de l’ànima i de les coses salvatges”, en mayo de 2014. Está en catalán o valenciano (no sé cómo preferirá ella llamar esta lengua).
No soy muy de poesía, pero Éncar es una de mis debilidades literarias. Conozco, de sus obras todavía no publicadas, cinco relatos y una novela, realmente apasionantes, muy originales.
Os muestro uno de los poemas que integran esta obra:
Prometeu
Prometeu-me que em donareu el foc
cada dia,
prometeu-me,
no sigueu covards,
que els furtareu la llum
i me la donareu tota,
que em curareu de la mort
amb medicina verda.
Prometeu-me que sereu furtius
en tots els vostres actes i els vostres fets,
en l’acte de tocar-me,
en l’acte d’alimentar-me,
en el simple fet d’amar-me.
Prometeu-me
que en mirar-me
us eixiran llops
dels ulls
i que les vostres paraules
faran tremolar la terra.
Traducida al castellano perdería algo de sentido. Prometeu significa a la vez “Prometeo” y “Prometed”. Sería:
Prometeo
Prometedme que me daréis el fuego
cada día,
prometedme,
no seáis cobardes,
que les hurtaréis la luz
y me la daréis toda,
que me curaréis de la muerte
con medicina verde.
Prometedme que seréis furtivos
en todos vuestros actos y vuestros hechos,
en el acto de tocarme,
en el acto de alimentarme,
en el simple hecho de amarme.
Prometedme
que al mirarme
os saldrán lobos
de los ojos
y que vuestras palabras
harán temblar la tierra.
La obra ha aparecido entre los primeros títulos publicados por una modesta nueva editorial llamada “El Petit Editor”. Por ahora, se pueden encontrar estas obras en internet y en unas pocas librerías de la provincia de Valencia:
“L’Esplai”, en L’Alcudia, calle Antonio Almela, 42
“Samaruc”, en Algemesí, calle Sant Josep de Calassanç, 11
“35 Formiguetes”, en Alzira, calle Plaça Major, 5
“San Antonio”, en Carcaixent, calle Sant Antoni
Hoy (sábado 5 de julio) y mañana (domingo 6), hay una presentación del libro en Valencia, cerca de la estación de tren y la plaza de toros, en Sporting Club Russafa (Calle Sevilla, 5). La hora del evento es a las 21:00, ambas noches. Se trata de un espectáculo que combina música, danza y poesía recitada. La entrada son 7 euros. He quedado en ir el domingo con un amigo. Para completar el post, he buscado temas cuyas letras encajaran más o menos con el poema. Lo más cercano que se me ocurre es "Fall in the light" (Lori Carson & Graeme Revell), que sonaba en los momentos finales de "Días extraños" (1995), y "Land of the free" de Gamma Ray, uno de esos temas épicos para animarse a combatir contra los dioses: