lunes, 11 de agosto de 2014

Los ascensores son para el otoño (de la vida)

El día que suba a casa por el ascensor, habré dejado de ser joven
(y en mi escalera viven viejos de diez años).

Algunas veces vuelvo de Alcoi caminando (13 o 14 km), tras una noche de fiesta, y subo, como siempre, por las escaleras, cinco pisos. Me digo que es para mantenerme en forma y ayudar a quemar todo el alcohol. Al día siguiente veo, como de costumbre, a los niños del primero o del segundo piso esperando el ascensor, y me parece incomprensible.

Y no es culpa suya. En mi infancia, la sociedad nos proporcionaba escaleras y Barrio Sésamo. Hoy les ofrece ascensores y Tele 5.




sábado, 9 de agosto de 2014

Mis preferencias rock/pop por décadas

Los '60
Mejor disco: Abbey Road (Beatles, 1969) y Electric ladyland (Hendrix, 1968)
Mayor temazo: Here comes the sun (Beatles, 1969)     
Mejores grupos:
1º: The Beatles
2º: Jimi Hendrix
3º: Simon & Garfunkel






Los '70
Mejor disco: Houses of the holy (Led Zeppelin, 1973) y Dark side of the moon (Pink Floyd, 1973) 
Mayor temazo: Stairway to heaven (Led Zeppelin, 1971)       
Mejores grupos:
1º: Led Zeppelin
2º:  Pink Floyd
3º:  Thin Lizzy, Deep Purple o Santana




Los '80
Mejor disco: Seventh son of a seventh son (Iron Maiden, 1988) y Master of puppets (Metallica, 1986)
Mayor temazo: One (Metallica, 1988)       
Mejores grupos:
1º: Metallica 
2º: Iron Maiden
3º: Pixies o U2




Los '90
Mejor disco: Dookie (Green Day, 1994), Ok computer (Radiohead, 1997), Blood sugar sex magik (Red Hot Chili Peppers, 1991), Use your illusion II (Guns n'Roses, 1991), Parachutes (Coldplay, 1998), Nevermind (Nirvana, 1991), Californication (Red Hot Chili Peppers, 1999) y Deltoya (Extremoduro, 1992)
Mayor temazo: November rain (Guns N’Roses, 1991)     
Mejores grupos:
1º: Red Hot Chili Peppers
2º: Radiohead
3º: Guns n’Roses, Green Day, Smashing Pumpkins, Nirvana, Extremoduro, Deftones, Incubus o Pearl Jam




Los 2000:
Mejor disco: Room on fire (The Strokes, 2003), Origin of symmetry (Muse, 2001) y In rainbows (Radiohead, 2007).
Mayor temazo: New born (Muse, 2001)  
Mejores grupos:
1º: The Strokes  
2º: Muse
3º: Red Hot Chili Peppers, Radiohead, The New Mastersounds




Los 2010:
No me parece que destaque nadie, por ahora. Y ni de coña Tame Impala. Tiendo a ser muy negativo respecto a ellos. Por lo que sea, me aburren. El sonido es espectacular, pero las melodías son repetitivas. Siento el vacío compositivo bajo esas capas de sonoridad. Estoy convencido de que nunca llegarán a ser uno de los grupos más grandes. Se ve, por ejemplo, en cómo terminan el single "Feels like we only go backwards", con minuto y medio de estribillo, sin variar nada. Una gran banda no puede ser tan monótona. Me gusta "Jeremy's storm". No es mala banda, simplemente veo tremendamente exagerado que se les suela comparar con The Beatles y Led Zeppelin.



Quizá las grandes nuevas bandas de la década actual todavía no han saltado a la fama, y quizá las más grandes sigan siendo las que ya lo fueron en décadas anteriores.





El problemilla a estas alturas de la entrada es: ¿Dónde está el límite entre lo que considero rock/pop y lo que no? Hay un discazo que acaba de salir en 2014: "New ammo" de Karl Denson's Tiny Universe, que estoy seguro de que encantará por igual a fans del metal, del indie o del funk.




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Pienso que las décadas más competidas y espectaculares han sido las de los '60, '70 y '90.

Mi podio histórico tendría un empate entre The Beatles y Led Zeppelin por el primer puesto, y otro empate entre Jimi Hendrix y Red Hot Chili Peppers por el tercero. Y un tercer empate, por el quinto puesto, entre Metallica y Radiohead.



Dookie, mi disco predilecto de los '90, mi adolescencia. Supongo que el disco más innovador de la década fue "Ok computer" de Radiohead, pero Dookie se me pega mil veces más y no lo aburriré nunca.

sábado, 5 de julio de 2014

Llibre de l’ànima i de les coses salvatges



El primer libro publicado de Éncar Reig Oltra ha sido el poemario “Llibre de l’ànima i de les coses salvatges”, en mayo de 2014. Está en catalán o valenciano (no sé cómo preferirá ella llamar esta lengua).

No soy muy de poesía, pero Éncar es una de mis debilidades literarias. Conozco, de sus obras todavía no publicadas, cinco relatos y una novela, realmente apasionantes, muy originales.

Os muestro uno de los poemas que integran esta obra:


Prometeu

Prometeu-me que em donareu el foc
cada dia,
prometeu-me,
no sigueu covards,
que els furtareu la llum
i me la donareu tota,
que em curareu de la mort
amb medicina verda.

Prometeu-me que sereu furtius
en tots els vostres actes i els vostres fets,
en l’acte de tocar-me,
en l’acte d’alimentar-me,
en el simple fet d’amar-me.

Prometeu-me
que en mirar-me
us eixiran llops
dels ulls
i que les vostres paraules
faran tremolar la terra.


Traducida al castellano perdería algo de sentido. Prometeu significa a la vez “Prometeo” y “Prometed”. Sería:


Prometeo

Prometedme que me daréis el fuego
cada día,
prometedme,
no seáis cobardes,
que les hurtaréis la luz
y me la daréis toda,
que me curaréis de la muerte
con medicina verde.

Prometedme que seréis furtivos
en todos vuestros actos y vuestros hechos,
en el acto de tocarme,
en el acto de alimentarme,
en el simple hecho de amarme.

Prometedme
que al mirarme
os saldrán lobos
de los ojos
y que vuestras palabras
harán temblar la tierra.


La obra ha aparecido entre los primeros títulos publicados por una modesta nueva editorial llamada “El Petit Editor”. Por ahora, se pueden encontrar estas obras en internet y en unas pocas librerías de la provincia de Valencia:

“L’Esplai”, en L’Alcudia, calle Antonio Almela, 42
“Samaruc”, en Algemesí, calle Sant Josep de Calassanç, 11
“35 Formiguetes”, en Alzira, calle Plaça Major, 5
“San Antonio”, en Carcaixent, calle Sant Antoni

Hoy (sábado 5 de julio) y mañana (domingo 6), hay una presentación del libro en Valencia, cerca de la estación de tren y la plaza de toros, en Sporting Club Russafa (Calle Sevilla, 5). La hora del evento es a las 21:00, ambas noches. Se trata de un espectáculo que combina música, danza y poesía recitada. La entrada son 7 euros. He quedado en ir el domingo con un amigo.

Para completar el post, he buscado temas cuyas letras encajaran más o menos con el poema. Lo más cercano que se me ocurre es "Fall in the light" (Lori Carson & Graeme Revell), que sonaba en los momentos finales de "Días extraños" (1995), y "Land of the free" de Gamma Ray, uno de esos temas épicos para animarse a combatir contra los dioses:



viernes, 27 de junio de 2014

Fragmento de “Los cuatro jinetes del apocalipsis” (Vicente Blasco Ibáñez, 1916)


  Madariaga había conocido días tristes de guerra y violencias. Se acordaba de los últimos años de la tiranía de Rosas, presenciados por él al llegar al país. Enumeraba las diversas revoluciones nacionales y provinciales en las que había tomado parte, por no ser menos que sus vecinos, y a las que designaba con el título de “puebladas”. Pero todo esto había desaparecido y no volvería a repetirse. Los tiempos eran de paz, de trabajo y abundancia.

  -Fíjate, gabacho –decía, espantando con los chorros de humo de su cigarro a los mosquitos que volteaban en torno de él-. Yo soy español, tú francés, Karl es alemán, mis niñas argentinas, el cocinero ruso, su ayudante griego, el peón de cuadra inglés, las chinas de la cocina, unas son del país, otras gallegas o italianas, y entre los peones los hay de todas castas y leyes… ¡Y todos vivimos en paz! En Europa tal vez nos habríamos golpeado a estas horas; pero aquí todos amigos.

   Y se deleitaba escuchando las músicas de los trabajadores: lamentos de canciones italianas con acompañamiento de acordeón, guitarreos españoles y criollos apoyando a unas voces bravías que cantaban el amor y la muerte.

   -Esto es el arca de Noé –afirmó el estanciero.

   Quería decir la torre de Babel, según pensó Desnoyers, pero para el viejo era lo mismo.

   -Yo creo –continuó- que vivimos así porque en esta parte del mundo no hay reyes y los ejércitos son pocos, y los hombres sólo piensan en pasarlo lo mejor posible gracias a su trabajo. Pero también creo que vivimos en paz porque hay abundancia y a todos les llega su parte… ¡La que se armaría si las raciones fuesen menos que las personas!

   Volvió a quedar en reflexivo silencio, para añadir poco después:

   -Sea por lo que sea, hay que reconocer que aquí se vive más tranquilo que en el otro mundo. Los hombres se aprecian por lo que valen y se juntan sin pensar en si proceden de una tierra o de otra. Los mozos no van en rebaño a matar a otros mozos que no conocen, y cuyo delito es haber nacido en el pueblo de enferente… El hombre es una mala bestia en todas partes, lo reconozco; pero aquí come, tiene tierra de sobra para tenderse, y es bueno, con la bondad de un perro harto. Allá son demasiados, viven en montón, estorbándose unos a otros, la pitanza es escasa, y se vuelven rabiosos con facilidad. ¡Viva la paz, gabacho, y la existencia tranquila! Donde uno se encuentre bien y no corra el peligro de que lo maten por cosas que no entiende, allí está su verdadera tierra.

   

jueves, 26 de junio de 2014

Hogueras de San Juan. Fuego, agua y residuos plásticos



Arzur realizó buenas fotos. Aquí parecemos un cuadro de La Tour o de Caravaggio. Yo no me aclaraba con el ukelele, demasiado torpe aunque, tal como estaba afinado, sus cuatro cuerdas se correspondían con las cuerdas más graves de la guitarra: Mi, La, Re y Sol.

Pese a lo muy tradicional que esta hermosa celebración es en las playas alicantinas, el día siguiente sigue sin ser festivo, así que para quienes trabajan puede resultar imposible celebrarla. Para mí era solamente la tercera vez, y eso que vivo a una hora del mar.

Se trata de (la versión actual de) una antigua fiesta pagana. Emborracharse, nadar, cenar y encender hogueras en la playa durante la noche más corta del año, saltar sobre ellas, y saltar siete olas cuando den las doce de la noche…

Motivos: parece que se quería dar aliento, fuerza, ánimo, al Sol, que durante el próximo medio año irá perdiendo presencia cada día. También hay quien lo ve como un ritual de purificación personal.

Sea como sea, no me extraña que las religiones saquen tanto provecho del poder de convicción del fuego. Del ambiente ritual que se vive alrededor de una llama en la oscuridad. El hechizo es potente.

Me gusta sentirme mediterráneo, meterme en sus templadas aguas y saberme relacionado con su mezcla de civilizaciones históricas, pensar que en otros extremos de este mar estuvieron los antiguos griegos, fenicios, hititas, etruscos, egipcios… que ahí enfrente sigue habiendo lugares estimulantes que todavía no he visitado, como Estambul, Guizá, Roma, Dubrovnik, Creta, Ljubliana, Menorca… que nuestras lenguas, castellano y catalán-valenciano, tienen bastante de árabe, de griego, de latín…

Nosotros, en esta ocasión, fuimos pocos, comparado con los dos años precedentes. Siete. Elegimos la cala Bol Nou, en La Vila Joiosa, muy hermosa y poco concurrida. Debía haber unas veinte o veinticinco hogueras, en grupos bastante separados unos de otros.

Recuerdo que el año pasado nadé un buen rato hacia la una, y al salir no me sequé, pues no tenía nada de frío, quizá debido al alcohol. En cambio, esta vez, estaba el tiempo menos claro, y al meternos en el agua, hacia las nueve, tuve algo de frío. Incluso tiritaba.

Pobres de los antiguos, que en fiestas así no tenían un móvil con toda la excelente música que puso Arzur, ni cámaras de fotos para inmortalizar momentos así. Ni pistas y balones, ni internet, ni condones, ni… pobre gente, vaya vida. Todo trabajar y respetar absurdas normas morales.



Desde la playa contigua (el Paradís) se elevaban sobre el mar esos pequeños globos-vela encendida. Luego se vieron más allá fuegos artificiales. De Benidorm, supongo.

Terminamos pronto, hacia las dos. Luego fuimos a acostarnos al apartamento de los padres de Raúl, en la parte más al sur de Benidorm, junto a a la cala Finestrat, donde tenía lugar una fiesta muy multitudinaria. Me duché y salí a ver el ambiente, mientras mis amigos dormían. La gran cala estaba hecha un horrible vertedero. Todavía quedaba muchísima gente joven. Algunos habían llevado su basura a los cubos, que en su mayoría se mostraban abarrotados, y aun así, en cada metro cuadrado de playa veía bolsas y botellas tiradas. Incontables residuos. Incluso en alguna parte del agua flotaban envases. Me vino a la cabeza el Pacific Garbage Patch. Muy triste. Y la pregunta en la contraportada de “La despedida” de Kundera: ¿Merece el hombre vivir en este mundo?

Al terminar un Kebap y el vaso de martini con naranja, caminé cuesta arriba y cuesta abajo para pasar a la extensa playa de Poniente, donde apenas se veía un alma, y anduve cerca de una hora por el paseo, junto a la playa. Me acosté un rato boca arriba sobre un montón de tumbonas, y con las primeras gotas de lluvia decidí volver al apartamento. Llovió bastante fuerte durante un cuarto de hora, justo cuando caminaba por donde los bajos de los edificios ofrecen una especie de camino bajo techo sobre la acera. Cuando llegué al apartamento, ya no llovía nada, y estuve tentado de bañarme en la piscina. Me frenó el cartel de “Por la noche se vierten productos tóxicos”.


Dormí una hora, y volvimos a Muro, adonde llegamos lloviendo nuevamente. Menos mal que a estas alturas del año ya no constipa. Solamente moja y molesta un poco. Nuestras odiseas son suaves y cortas.

martes, 27 de mayo de 2014

El Moldava - Bedrich Smetana, 1874





La República Checa es un pequeño y hermosísimo país que casi siempre se encuentra ocupado y secuestrado por alguna superpotencia cercana, ya sea el imperio Austro-Húngaro, la Alemania nazi o la Rusia comunista.

Smetana, máximo representante del nacionalismo checo, es uno de sus compositores más reconocidos internacionalmente, como Dvorak, Mahler, y Janácek.

Má vlast (Mi patria) es un conjunto de 6 poemas sinfónicos, entre los cuales destaca el segundo (I Vltava / El Moldava), compuesto en 1874 y dedicado al río que atraviesa el país y su capital, Praga.

El autor ya estaba completamente sordo cuando compuso estas piezas.

“La composición describe el curso del Moldava: el nacimiento en dos pequeños manantiales, el Moldava Frío y el Moldava Caliente, su unión, el discurrir a través de bosques y pastizales, a través de paisajes donde se celebra una boda campesina, la danza de las náyades a la luz de la luna; en las cercanías del río se alzan castillos orgullosos, palacios y ruinas. El Moldava se precipita en los Rápidos de San Juan, y después se ensancha de nuevo y fluye apacible hacia Praga, pasa ante el castillo Vyšehrad, y se desvanece majestuosamente en la distancia, desembocando en el Elba.”
(Smetana)

“El tema inicial, que representa los dos manantiales en que nace el Moldava, es interpretado con flauta. Más adelante se puede oír la sección de metales representando los sonidos de los cuernos de caza en un bosque, una polka que representa la danza de la boda campesina y las cuerdas representando la danza de las ninfas acuáticas. Los címbalos y timbales representan los rápidos de San Juan.” (Wikipedia)

En 2005 tuve el placer de recorrer en autobús los 550 km que separan Budapest y Praga. Es impresionante el contraste paisajístico entre los dos países que formaban la vieja Checoslovaquia. Al menos en las zonas atravesadas por la carretera que transitamos. Eslovaquia era muy llana y poco arbolada, como la Mancha pero en verde. En cambio, nada más entrar en la República Checa empiezas a estar rodeado de montañas y densos bosques que anidan pueblecitos idílicos.

Yo entonces todavía no había leído a Milan Kundera, quien tuvo que emigrar a París porque el régimen ruso había prohibido sus libros. El régimen cayó prácticamente a la par con el muro de Berlín, en 1989, pero hasta 2006 no volvió a estar permitida allí la edición de sus libros. Se hablaba orgullosamente sobre Kafka y Jan Neruda, escritores anteriores a la invasión rusa, pero Kundera y otros más actuales no existían.

Y nosotros creíamos estar visitando un país de lo más moderno y libre, seguramente del mismo modo en que casi todos los españoles hemos creído durante años vivir en democracia.



Os dejo también aquí otra versión, debido al vídeo, pero la que estoy acostumbrado a escuchar y me encanta es la de Karajan, arriba.

lunes, 19 de mayo de 2014

Mis últimas lecturas, desde enero de 2013.



De enero a noviembre leí El señor de las moscas (William Golding, 1954), El curioso incidente del perro a medianoche (Mark Haddon, 2004), ElDorado (Sánchez Dragó, 1961), Poeta en Nueva York (Federico García Lorca, 1930), El libro de la risa y el olvido (Milan Kundera, 1978), Sin destino (Imre Kertész, 1975), Anna Karénina (Lev Tolstói, 1877) y La máquina de follar (Charles Bukowski, 1972).

El de Haddon y el de Kundera son absolutamente geniales. Impredecibles y amenos, y narrados con verdadero talento.
El de Golding no está escrito con un estilo virtuoso, pero tiene uno de los finales más trepidantes que conozco. Me pareció comparable a El guardián entre el centeno: Agradable, ameno, aunque sin clase, sin una gran calidad narrativa.
El de Sánchez Dragó me sorprendió. Me encantó, algo que no esperaba, por ser su autor un personaje televisivo tan políticamente ambiguo.
El de Bukowski es de cuentos. Los hay muy buenos, principalmente hacia la segunda mitad del libro: “Notas sobre la peste”, “Animales hasta en la sopa”, “Un mal viaje”, “El gran juego de la yerba” y “Una conversación tranquila”.
El de Kertész es interesante. Ubicado en campos de concentración nazis, experiencia que sufrió el autor. Su protagonista es un adolescente húngaro judío.
Sobre el de Lorca no puedo decir gran cosa. Me cuesta entender la poesía.

En noviembre terminé de leer Anna Karénina. Su calidad es enorme, pero se hace pesado por la extensión, semejante a la del Quijote o el Tristram Shandy, y aproximadamente el doble de largo que Crimen y castigo, Rayuela, Rojo y negro, Los versos satánicos o Cien años de soledad.

También conseguí arrastradamente terminar Las flores del mal (Charles Baudelaire, 1857). Lo dicho, la poesía no es para mí.
Dejé a medias Los subterráneos (Jack Kerouak, 1958). Una novela sin pausas, sin punto y aparte, como ese colega plasta que no deja de hablar ni para respirar.

Entre noviembre y marzo tuve la suerte y el acierto de elegir muy bien lo que iba a leer. Fueron 8 novelas extraordinarias: Jacques el Fatalista (Denis Diderot, 1773), Rebelión en la granja (George Orwell, 1943), De ratones y hombres (John Steinbeck, 1937), Cristo de nuevo crucificado (Nikos Kazantzakis, 1948), La nada cotidiana (Zoé Valdés, 1995), Novela de ajedrez (Stefan Zweig, 1942), Beatriz y los cuerpos celestes (Lucía Etxebarria, 1998) y Una cuestión personal (Kenzaburo Oé, 1964).

El de Diderot es la mejor lectura de mi vida.
El de Orwell parece un símil animal de la revolución cubana. “Napoleón” es Castro y “Bola de nieve” es el Che. Luego caes en que se escribió quince o veinte años antes. Es de las novelas que van a más y terminan a un enorme nivel.
El de Steinbeck es corto, ameno, y tiene fama de contener uno de esos finales míticos. Yo añadiría que atención al personaje secundario Slim. Me impresionó esa caracterización.
El de Kazantzakis tiene el principio más intenso que conozco. Los primeros cuatro capítulos te pueden llegar a hacer llorar. Un pueblo griego ocupado por los turcos, los papeles para la representación de la pascua asignados entre sus ciudadanos, y un dilema moral, ayudar o no a la muchedumbre que llega huyendo de otra zona arrasada por los turcos.
El de Zoé Valdés, pasado un primer capítulo espeso, es un magnífico retrato de la vida en Cuba. Atención a los capítulos 6 (La Gusana), 7 (El Lince) y 8 (Las noches del Nihilista), uno de los mejores relatos eróticos que conozco.
El de Zweig es corto. Se lee en una tarde. Durante un viaje en barco, al antipático campeón mundial de ajedrez le sale un misterioso contrincante de altísimo nivel, que ha estado preso de los nazis.
El de Lucía Etxebarria es el drama de una chica bisexual, su relación con amistades, familia, y el mundo de las drogas, contada intercalando dos épocas distintas de su juventud. Muy bien escrito y con una trama intensa. Parece autobiográfico, supongo que lo es en parte.
El de Kenzaburo Oé trata un tema vivido por su autor: el nacimiento de un hijo con graves malformaciones, y la ineludible obligación de decidir si se le mantiene con vida o no.

Los mejores libros del año fueron estos 8 más el de Haddon, el de Kundera y el de Sánchez Dragó.
Aunque, valorando la calidad pura, y olvidando que llega a aburrir por extenso, el mejor es el de Tolstói, claro.

Desde marzo hasta ahora, no he tenido esa suerte y acierto. He empezado dos libros que se me han hecho pesados, espesos, ariscos, farragosos: Demasiada felicidad (Alice Munro, 2009) y Bajo el volcán (Malcolm Lowry, 1948), y otro que, al principio, me resultó lento y de escaso interés, y ha terminado siendo brutal: Pequeño teatro (Ana María Matute, 1943).

El de Matute fue escrito a sus 17 años, y aun así es con diferencia el mejor de los tres. Las primeras cien páginas, aproximadamente un tercio de la novela, son lentas y de escaso interés. Después mejora radicalmente. Se nota un cambio muy considerable en su fluidez. De golpe, se vuelve entretenida e interesante, y ya va aumentando gradualmente su intensidad. Al llegar a unos dos tercios de la obra, ya me tenía totalmente enganchado y me parecía muy buena. El último tercio es genial, muestra de un talento estratosférico, con personajes profundamente creíbles y un ritmo altísimo. Parece que la autora va creciendo, eclosionando como narradora, en paralelo al desarrollo de la obra.

Una canción que me ha parecido encajar, sintonizar especialmente con lo que cuenta la joven Matute, es Games (The Strokes, disco: Angles, 2011). 



El de Lowry empieza ya de mal rollo, con un largo prólogo para rebatir las críticas recibidas, alegando simbolismos, seguido de un primer capítulo ilegible e interminable, donde al final de cada página no se sabe qué ha sucedido en ella. Espero que mejore cuando consiga rebasar ese primer capítulo.

El de Munro es de cuentos. Se enrolla demasiado, alargando excesivamente las historias. Es muy descriptiva, algo que no criticaría si la acción se saliese un poco más de lo rutinario y normal. Cada cuento alterna momentos entretenidos con momentos soporíferos, como si mi abuela se empeñase en contarme el árbol genealógico de los vecinos. Se la suele comparar con Chéjov, así que he vuelto a coger el libro de cuentos del ruso, y creo que exageran bastante quienes les comparan. Chéjov es más fluido que Munro. Si la novela de Matute pecaba de precocidad, el libro de Munro parece pecar de senilidad, la misma sensación que me produjo el Viaje al oriente de Hesse (1933).

También, por insistencia de un gran amigo, leí parte de El Secreto (Rhonda Byrne), uno de esos camelos espiritualoides repetitivos, con tapas antimisiles y aspecto opulento (para disimular la ausencia de contenido).

La prioridad por leer novelas me ha hecho llevar poco a poco el genial Sobre el olvidado siglo XX, del historiador político Tony Judt, año 2006. En cuanto empiezo algún capítulo, es imposible dejarlo hasta que concluye. Judt es el autor del imprescindible Algo va mal (2009).

Asimismo, poco a poco, voy leyendo Tierra de saqueo (Sergi Castillo, 2013), la interesantísima obra periodística que desgrana toda la historia conocida de la trama Gürtel.

Mis próximas lecturas van a ser Pedro Páramo (Juan Rulfo, 1955) y Tierra desacostumbrada (Jumpha Lahiri, 2008).

jueves, 10 de abril de 2014

Jacques el fatalista (Denis Diderot, 1773)

El "Con faldas y a lo loco" de la literatura. Año 1773. Posiblemente, entre las novelas de mayor calidad de todos los tiempos, la más alegre y amena.

Si os gustó "Cándido" de Voltaire, debéis leer Jacques porque es simultáneamente más divertida y más realista.

Si os gustaron (o no) "Don Quijote" y "Tristram Shandy", Jacques es mucho menos densa y mucho más breve.

Un libro impredecible, intenso, lleno de historias brillantemente enrevesadas, que consigue ser leído sin la más mínima impaciencia por conocer el final, con la atención irrevocablemente anclada en la página que está siendo transitada en cada momento, disfrutando de su buen humor.

Sus personajes no son tan frikis como Don Quijote y Sancho, sino mucho más identificables con nosotros, con nuestros comportamientos. Un amo cuyo  entretenimiento preferido durante el viaje consiste en escuchar la historia de los amores y desvirgamientos de su vasallo, entre otras historias contadas por demás personajes, que se van interrumpiendo unas a otras y reanudando más tarde. Y un sirviente cuyos principales vicios son el vino, las mujeres y hablar.

Para tratarse de una obra escrita hace alrededor de 240 años, y anterior a la revolución francesa, ¿No es curioso que sus principales personajes sean no creyentes?

Siempre pienso que lo más complicado a la hora de escribir una novela deben ser los diálogos. Aquí no hay aventuras demasiado trepidantes. Las amenas conversaciones llenan casi por completo el libro. Casi todas las tramas están dentro de narraciones de unos personajes a otros. Entre el amo y el sirviente, o por parte de la gente que encuentran en un albergue. Así que el tono general de la novela es de buen rollo y una impresionante minimización de las resoluciones violentas en los conflictos, escuchados o protagonizados por el determinista y listo Jacques, y su amo, más racional aunque menos espabilado.

Puedo garantizar que nadie se aburrirá con ésto: mi "peor libro del mundo" es "La náusea" de Sartre.

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"¿Cómo se conocieron? Por casualidad, como todo el mundo. ¿Cómo se llamaban? ¿Qué os importa? ¿De dónde venían? Del lugar más cercano. ¿Adónde iban? ¿Sabemos acaso dónde vamos? ¿Qué decían? El amo no decía nada; y Jacques decía que su capitán decía que todo cuanto de bueno y de malo nos acontece aquí abajo, escrito estaba allí arriba."

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«La primera novela absolutamente moderna se publicó en 1796. La escribió Denis Diderot y su título es Jacques el fatalista. Léase.» (José Saramago) 

«Se puede prescindir del Diderot dramaturgo; se puede, en rigor, comprender la historia de la filosofía sin conocer los ensayos del gran enciclopedista; pero la historia de la novela permanecería incomprendida e incompleta sin Jacques el fatalista. » (Milan Kundera)

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En el magnífico prólogo a su versión teatral de “Jacques el Fatalista”, Milan Kundera empieza hablando de sus vivencias en los días iniciales de la invasión rusa de Checoslovaquia en 1968, de cómo sus libros quedaron prohibidos, y sigue analizando las similitudes y diferencias entre “Tristram shandy” y “Jacques el fatalista”. Reproduzco algunos de esos párrafos:

Oigo decir con frecuencia que la novela ha agotado ya todas sus posibilidades. Tengo la impresión contraria: durante los cuatrocientos años de su historia, la novela falló en muchas de sus posibilidades: desaprovechó muchas grandes ocasiones, olvidó caminos y desatendió llamamientos.

Tristram Shandy de Laurence Sterne es uno de esos grandes impulsos perdidos. La historia de la novela ha explotado hasta el final el ejemplo de Samuel Richardson, quien, en la forma de “novela por cartas” descubrió las posibilidades psicológicas del arte novelesco. Por el contrario, prestó muy poca atención a la perspectiva contenida en la empresa de Sterne.

Sterne descubrió las inmensas posibilidades lúdicas de la novela y abrió así una nueva vía en la evolución de ésta. Pero nadie oyó su “invitación al viaje”. Nadie lo siguió. Nadie, salvo Diderot.

Sólo él fue sensible a ese llamamiento de lo nuevo. Y sería absurdo menospreciar por ello su originalidad. Nadie le cuestiona su originalidad a un Rousseau, a un Laclos, a un Goethe, con el pretexto de que debían mucho (ellos y toda la evolución de la novela) al viejo e ingenuo Richardson. Si el parecido entre Sterne y Diderot sorprende tanto, es que su empresa común permaneció, en toda la historia de la novela, totalmente aislada.

Las diferencias entre Tristram Shandy y Jacques el Fatalista no son, por otra parte, menos importantes que las similitudes.

Hay ante todo una diferencia de temperamento: Sterne es lento; su método es el de la desaceleración; su óptica es el microscopio (sabe detener el tiempo y aislar un único segundo de la vida, como lo hará más tarde James Joyce).

Diderot es rápido; su método es el de la aceleración, su óptica es el telescopio (no conozco principio más fascinante para una novela que las primeras páginas de Jacques el Fatalista: el virtuoso cambio de registros; el sentido del ritmo, el prestissimo de las primeras frases).

Hay además una diferencia de espíritu: el libro del vicario Sterne es un compromiso entre el espíritu libertino y el espíritu sentimental, es un recuerdo nostálgico de la alegría rabelaisiana en la antecámara púdica de la época victoriana.

La novela de Diderot es una exposición de impertinente libertad sin autocensura y de erotismo sin coartada sentimental.

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Alguien lo reseña mucho mejor que yo aquí:
http://la-pasion-inutil.blogspot.com.es/2014/01/denis-diderot-jacques-el-fatalista.html

“Jacques el Fatalista es una novela audaz por los experimentos que presenta en su técnica narrativa, y muy compleja en el sentido filosófico que desarrolla. Habría que añadir también que la obra expresa una crítica social y religiosa que no hemos considerado aquí, pero de la cual seguramente ya existen estudios bien documentados.”

"La novela también posee una connotación ecléctica que le permite romper con la estructura clásica de la narrativa; Diderot mezcló en su obra al menos cinco formas distintas de escritura: en primer lugar, la típica del relato caballeresco, no sólo debido a su remembranza de las figuras de Don Quijote, sino a todos los episodios que involucran duelos, códigos de honor, etcétera; luego, tenemos un uso de la técnica de las tramas múltiples –como propone llamarla Pavel-, esto es, el engarce de muchas historias entrecruzadas a pesar de pertenecer a diferentes tiempos narrativos; en tercer lugar, hablamos de un estilo folletinesco, muy propio de los relatos burgueses, cargados de galanterías e intrigas de salón (base de lo que profundizaría después Honoré de Balzac); también hallamos una estética de lo vivencial, o sea, una recuperación de las impresiones del instante, tal vez inspirada en el Richardson que tanto admiraba Diderot y; por último, cierto encuadre de los modelos dramáticos, pues, en la novela, prácticamente toda la parte narrativa se construye con base en diálogos (inclusive, con nombre a inicio de línea, como ocurre en las obras teatrales)."

Y otra reseña interesante:
http://apostillasnotas.blogspot.com.es/2006/06/jacques-el-fatalista-diderot.html



martes, 4 de marzo de 2014

Breve historia de las religiones de la India, paso a paso.

Ya que se trata de un tema muy liante, me estoy confeccionando un breve resumen cronológico de las creencias religiosas de la India y sus principales conceptos.
En el transcurso de unos 3.500 años, y entre un puñado de religiones con algunas ideas en común y compartiendo algunos protagonistas, las cosas se mezclan y confunden bastante. A ver si me aclaro:

Cultura del Valle del Indo en la Edad del bronce: La civilización del valle del Indo puede competir en antigüedad y esplendor con las de Sumer y Egipto. Entre el 3.300 y el 2.750 antes de Cristo (encuentro cifras contradictorias) este área fue ocupada, en una serie de invasiones, por tribus de origen desconocido (si bien algunos piensan que procedían de Mesopotamia y del Irán), pero que pertenecían al grupo indoeuropeo, en lo que a la lengua se refiere.
Los primeros grupos se establecieron al oeste del Indo y después en el mismo valle del Indo donde fundaron los grandes centros de Harappa y de Mohenjo-Daro, que tuvieron su máximo esplendor entre 2.600 y 1.900 a.C.

Yoga: tradicional disciplina física y mental, relacionada con la meditación en el hinduismo, budismo y jainismo.
No se sabe cuándo se empezó a practicar, aunque se cree que ya existía en la cultura de Mohenjo-Daro, anteriormente a la época védica.

Inmigración de los arios: Tribus de lengua indoeuropea provenientes del noroeste (Arios) luchan con los autóctonos (Drávidas) y se establecen en el Valle del Indo hacia la mitad del II milenio a.C.

Religión védica o vedismo: Religión de los indoeuropeos residentes en la India hacia la mitat del II milenio a.C. (alrededor del 1.500 a.C.).
Esta religión acabaría derivando en la actual religión hinduista, e influenciando al resto de religiones actuales de la zona.

Vedas: Los cuatro textos sagrados de la religión védica, escritos en idioma sánscrito. El más antiguo de ellos se llama Rig-Veda.
Sus dioses principales son Agní, Indra y Soma (la llamada trinidad védica). Con el tiempo, Suria fue reemplazando a Soma en esta trinidad.
Otros dioses muy importantes son Mitra, Váruna y Ushás.
En el Rig-Veda ya se mencionan algunos conceptos que aún hoy en día siguen siendo bastante populares, como Dharma, Mantra, Mandala y Soma.

Dharma: Responsabilidad de perseguir la máxima realización posible de las potenciales capacidades con que cada ser humano, animal o divino ha sido dotado por la existencia.
Tener un buen dharma es tener un buen propósito, una buena intención de vida.
Las principales religiones actuales de la India (hinduismo, budismo, jainismo y sufismo) constituyen la familia dhármica, pues todas ellas se basan en sus principios.

El soma: Bebida ritual alucinógena. Su composición sigue siendo un misterio. Según los textos védicos, se preparaba con la savia extraida de los tallos de cierta planta montañosa. Se piensa que era una de estas plantas: Amanita muscaria, Peganum Harmala, Marihuana, Loto azul, Ruibarbo salvaje, Miel, Granada, Efedra, Asclepia ácida.

Mandalas: Diagramas o representaciones simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, bastante complejas, utilizadas tanto en el hinduismo como en el budismo.
Pintar mandalas es hoy en día una popular técnica de relajación.

Mantras: Sonidos (sílabas, palabras, fonemas o grupos de palabras) que, según algunas creencias, tienen algún poder psicológico o espiritual. Los mantras pueden tener o no significado literal o sintáctico.
Cada oración o frase recitada repetidamente es un mantra.
En el budismo tibetano se asocia un mantra distinto a cada aspecto de la iluminación.

Bráhmanas: Textos complementarios a los Vedas y compuestos entre el 900 y el 500 a.C.

Karma: Una creencia central común en las doctrinas del budismo, hinduismo, jainismo, ayyavazhi y espiritismo. Una energía trascendente que se deriva de los actos de las personas. Se interpreta como una ley cósmica de retribución o de causa y efecto, basada en los principios morales vigentes.
Según el hinduismo, la reacción es generada por el dios Iama. Según el budismo y el jainismo, la reacción es generada por las leyes de la naturaleza.
Se asocia el karma con la reencarnación porque una sola vida no alcanza para experimentar los efectos de todas las buenas o malas acciones realizadas.

Nirvana: Estado de superconciencia que supone el fin de la existencia dominada por el karma. Liberación tanto del sufrimiento como del ciclo de renacimientos.

En el siglo VI a.C. (en número, del 600 al 500 a.C.) aparecen los primeros Upanishads, Buda y el jainismo.

Budismo: Religión sin dioses, fundada por Buda (560-483 a.C.).
Actualmente es la cuarta religión más popular del mundo, con aproximadamente 350 millones de seguidores.

Jainismo: Religión creada por Majavirá (549-477 a.C.), cuyo principio supremo es la No-violencia. Se cree en el karma y la reencarnación. No hay dioses. Hay que ser vegetariano.

Hinduismo: Religión derivada del Vedismo. Se cree en la existencia de una divinidad Brahman única, que a veces se identifica con el creador del universo (Brahma), a veces con su conservador (Visnú) y a veces con su destructor (Shiva).
Actualmente es la tercera religión más popular del mundo, con cerca de mil millones de seguidores.
Hacia el siglo III a.C. (años 300-200 a.C.) se impone, en el hinduismo, el culto a la trinidad puránica: Brahma, Visnú y Shiva.

Upanishads: Más de 200 libros sagrados del hinduismo, aparecidos entre el siglo VI a.C. y el siglo XX d.C., y escritos en sánscrito.

Vedanta: Conjunto de las doctrinas contenidas en los Upanishads.

Tantra y Neotantra: El tantra es una de las tradiciones esotéricas que enseñan a utilizar el deseo como sendero hacia la realización personal. Es una de las tendencias del hinduismo actual y la práctica principal del budismo tibetano.
En Occidente, se ha difundido erróneamente el término tantra como sinónimo de prácticas sexuales que buscan despertar la energía sexual o kundalini. Esta interpretación del tantra como refiriéndose exclusivamente a una vía basada en la unión sexual es lo que se conoce como “neotantra”, “yoga del sexo” o “yoga sexual”.

Shruti y Smriti: Los textos sagrados que admite el hinduismo se dividen en 2 tipos. Shruti son los textos supuestamente revelados por la divinidad (Vedas y Upanishads, entre otros) y Smriti son los que recogen historias transmitidas por tradición oral (Mahabaratta, Ramayana, Leyes de Manú, Maja-Puranás, Aiur-Veda, etc…).

Aiur-Veda o Ayurveda: Antiguo sistema de medicina tradicional. Se compone de tres textos que recogen las doctrinas médicas del periodo posvédico (después del siglo VII a.C.):
el Súsruta-samitja, escrito por Sushruta entre el siglo IV a.C. y el siglo III d.C.
el Cháraka-samitja, escrito por Cháraka en el siglo II d.C.
el Astanga-jridaia-samitja, escrito por Vagbhata y posterior a los otros dos.

Mahabaratta: Texto épico-mitológico hinduista escrito en el siglo III a.C. Es la segunda obra literaria más extensa del mundo, tras los Cuentos tibetanos de Gesar, y unas cuatro veces más largo que la Biblia y ocho veces más que el conjunto Ilíada-Odisea.
Una parte del Mahabaratta es el famoso Bhagavad Gita.

Ramayana: Texto épico escrito por Valmiki en el siglo III a.C.

Sutras: Discursos supuestamente dados por Buda a sus discípulos y transmitidos oralmente durante varios siglos hasta que se pusieron por escrito.
También algunos textos aforísticos hinduistas se llaman sutras.

Canon Pali o Tipitaka: conjunto de textos budistas referidos al dharma. Formado por los Sutras, Vinaias y Abhidharma, compilados durante un concilio en el año 83 a. C.

Chakras: Según el hinduismo y algunas culturas de Asia, son centros de energía inmensurable situados en el cuerpo humano.
Según las doctrinas hinduistas los chakras son seis, pero según la teosofía y el gnosticismo hay siete.
Las primeras referencias a ellos se remontan a un texto upanishad del siglo II d.C.

Puranas: Textos literarios hinduistas, escritos entre el 250 y 500 d.C.).

Kamasutra: Antiguo texto hindú, escrito por Vatsiaiana entre el 240 y el 550 d.C., que trata sobre el comportamiento sexual humano.

El Bardo Thodol: Libro tibetano de los muertos. Es una guía de instrucciones para muertos y moribundos que, según la creencia del budismo tántrico del Tíbet, permite alcanzar la iluminación durante el periodo inmediato posterior a la muerte, a fin de evitar renacer.
Su autoría se atribuye a Padmasambhava en el siglo VIII d.C.
“Bardo” es el estado intermedio entre la muerte y la posterior reencarnación, y dura 49 días.

Shambala: Mítico reino escondido entre las montañas del Himalaya, o cerca. Algunas tradiciones afirman que existe físicamente y otras dicen que es un lugar intangible adonde se llega tan solo a través de la mente.
La más vieja referencia conocida aparece en el Bhagavata-purana, escrito alrededor del año 1.000 d.C.